21 de Julio del 2019

El encuentro de MI

21/03/2019
 

El secreto del autoconocimiento no se encuentra huyendo del mundo sino en él. Nuestro ser esta fundido con nuestra experiencia del mundo.

Imaginemos que después de la vida llegamos al mítico cielo y que para ser admitidos debemos contestar dos preguntas. La primera que se nos fórmula es: ¿qué fue el mundo? Resumirse en esta respuesta sintética: el mundo fue lo que viví. Y se nos hace la segunda: ¿Qué fuiste tú? Sería algo como yo fui lo que viví. ¿Qué más hay en nuestra vida además de nuestra experiencia, fuera de lo que atestiguamos e hicimos?

Somos lo que experimentamos y lo que hacemos, lo que recibe nuestra conciencia y lo que proyecta en acción a lo largo del tiempo. Estamos siempre en proceso. Somos un fenómeno fluyente, único e irrepetible, en el que se combinan cuerpo, mente y conducta.

La lección que deriva de esta realidad es que la libertad existe, el elemento conducta depende de nosotros. Siendo así, la existencia no nos llega completamente dada desde fuera; es nuestra cocreación. Somos cocreadores de nosotros mismos por nuestra manera de entender el mundo y nuestro modo de actuar en él. Somos cocreadores de nuestra realidad, por nuestro modo de percibirla, interpretarla y modelarla. Recordemos que no vemos el mundo tal como es sino tal como somos.

En ocasiones inhibimos nuestras capacidades porque estamos poseídos por una obsesión de control. Queremos que todos los detalles de nuestra existencia estén programados y se desenvuelvan sin contratiempo. Esto parece prometer felicidad pero la realidad es diferente, nos hace desdichados presas del miedo al olvidar que la creatividad exige enfrentarse a lo incierto y saber remontarlo.

¿Cuál yo estamos mostrando al actuar? ¿Qué estamos haciendo de nosotros mismos? ¿Estamos siendo autores de una vida amarga o de una feliz, de una inútil o de una fecunda? No quede duda que la vida será más plena a media que se trascienda mejor esa ilusión óptica de la conciencia llamada separación a la que aludió Einstein y que nos fragmenta y aísla de todo y todos de manera artificial y trágica.

Algunas personas son capaces de meditar y encontrar sus propias respuestas para cambiarse y otras necesitamos de ayuda. En lo personal, he encontrado la herramienta que me despierta del sueño donde puedo controlar todo y que me ha permitido encontrar alegría, paz, libertad y mucha creatividad, sobre todo esta última. Te invito a que encuentres tu propia herramienta o que lo intentes por ti mismo. Te aseguro que tendrás una vida más plena y dichosa que no tiene límites.

“Cuando cambio la manera en que veo las cosas, las cosas que veo cambian“ Byron Katie.

Artículo de colaboración

Por: Alicia Segreste. Performance Coach. Mail: hola@aliciasegreste.com

Referencia. El triundo de la conciencia, Ignacio Ovalle.